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Amaneceres que quiere encender el violín

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             Con el piano tanteando los primeros acordes del amanecer, el violín inicia su danza nostálgica con nuestro corazón, cada rasgueo de su alma nos late, nos traslada a otro lugar, a otros ojos, a otros rostros, a otros amaneceres que observamos en su mirada...              La nueva realidad comienza su danza milagrosa en cada uno de los seres vivos, en la salud de aquellos que nos rodean, en el mar azul cielo que se abre a nuestros ojos, en el regalo infinito que podemos hacer a cada uno de los que nos rodean en forma de sonrisa, ternura, alma, brazos tendidos, olas en movimiento...pero el violín se niega, nos arrastra, como si todo eso no importara, como si toda esa maravilla no tuviera sentido si el ser amado no está aquí... como si ese regalo que nos hizo el papá bueno se nos tiñera de luto por ese mar que nos deja tendidos en la orilla... reconocemos el l...

La vida entera, de David Grossman

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       Podría detenerme en el resumen de esta obra deeeeeeeeensaaaaaaaa, La vida entera, de David Grossman, podría extenderme en el problema judeo-palestino-egipcio que sirve de marco, así como acción causa-efecto para la obra, podría explorar la analogía bíblica, por contraposición al exilio del pueblo judío por el desierto antes de llegar a la tierra prometida,  de ese viaje por Israel donde se embarcan nuestros protagonistas Ora y Abram... pero decidamente, aunque aparezcan como ejes y marcos textuales, no lo voy a hacer.        La vida entera es sobre todo la historia de Abram y Ora y de su viaje por Israel, ella para huir de una casa vacía y del miedo a recibir la noticia de que el hijo de ambos ha muerto en el conflicto judeo-palestino; él, muy a su pesar, al principio, sacado a rastras por Ora, para renacer al Abram antiguo de antes de ser apresado por el ejército egipcio y ser terriblemente torturado, roto... Si algo nos llama la...

Amemos con aaaaaaaaaansiaaaaaaaa

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           Como un sollozo entrecortado, como una conversación que se entrecorta por la falta de tiempo, por la falta de aire, la voz grito, sollozo, alma de Natasha Beddingfield,  en este Wilde Horses, abre apoyada por los acordes dulces del piano esta composición donde el corazón, como un caballo en libertad,  no sabe de vallas, no sabe de límites que lo encadenen...              Su voz se niega, no quiere aceptar el dolor de la ausencia, suya es la voz del amor, del alma preñaita de mar, que alcanza la intensidad del llanto a lo largo de la composición,  acompañada de la voz del piano cuyos latidos intentan calmar su voz, su dolor, su grito... que nos conmueve, que nos hace sacar de nuestras casillas, de nuestros yoyoísmos, de nuestros miedos...              Y, con los ojos también preñaitos de alma, e...

Ante la barbarie, encendamos nuestras estrellas

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          El sintetizador abre esta bella y honda composición interpretada por las hermanas Barlow, como oración, como testimonio a los que sufrieron la cruel e hijoputada (perdón) barbarie de los campos de concentración. Sobre uno de los muros se podía leer, I believe in the sun, even when it's not shining. I believe in love, even when I don't feel it and I believe in God, even when He is silent. ('Creo en el sol, incluso cuando no nos regala con su luz, creo en el amor, incluso cuando no lo siento, y creo, creo en Dios, incluso cuando permanece en silencio').             Me encanta la voz alma, la plegaria con que las hemanas Barlow completan la oración, porque me alcanza su dolor, su grito, su susurro en silencio, la voz de cada uno de los prisioneros de los campos de concentración... porque con la limpieza de un alma buena, con la confianza en ese papá bueno que nos entregó este marav...

Seamos adultos ante mamá naturaleza

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            Como una sinfonía abre su obertura con el sonido de la tormenta, del aullido desgarrador del lobo a la luna, con el latido amancedor del piano que pronto deja paso,el latido del violín como llanto, como suspiro, como alma que se abre...            El sintetizador más adelante, cerremos los ojos, por favor, da su inicio, tanteando, besando con ansiaaaaaaa los rostros de nuestros seres amados, limpiando nuestras miradas del vacío de la soledad, pero al mismo tiempo se llena de pasado, como si de pronto la madre naturaleza no reconociera en estas tierras, sus tierras, sus vergeles llenos de seres vivos, sus naranjos en flor, sus árboles dándose la mano unos con otros, la labor cantora de los pájaros, y sí, la madre naturaleza, tiene que mirar, con grandes lágrimas en sus ojos, al ser humano; su grito es el de las grandes llanuras desiertas, su grito es el de la madre que ha perd...

Andamos necesitados de manos que entrelacen las nuestras

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       Como una salmodia las palabras dulces, huellas en la lluvia, alma, de Babyface se asoman a nuestros ojos, acompañado de una percusión que como los latidos del padre que dirige a su hijo estas palabras enciende y abre ventanas a los ojos de niño que no comprenden, que no pueden comprender...          La música, a la que se une el llanto de la guitarra, son los conatos de ternura, las manos que intentan abrir amaneceres a la sonrisa del niño, las palabras que tienden puentes hacia los latidos asustados de su corazoncito...           Como olas en movimiento, como brazos de mar, en su dulce marejada, nos atrapan estos versos, nos acarician con sus besos golosos... pero, al igual, que el niño, nos desvelamos, damos vueltas en la cama, pedimos que nos enciendan la luz, que no nos cuenten cuentos... porque nuestros ojos de niño no comprenden, no pueden comprender la soledad...

Limpiemos nuestras miradas...

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          Como sonido de campanillas, dando cuerda así a los acordes del piano, comienza esta melodía... como un despertarse, como un contacto con la realidad, con un bello amanecer que besa cálido cada pupila...          Pronto será el sonido de la flauta el que saludará ese amanecer... siempre me recuerda el retozo juguetón de los pájaros, el renacer a la vida de cada ser vivo que debiera besar dulce ese nuevo regalo en la convivencia con los demás, ese limpiarse la mirada, sisisisi, tú mirada, tu mirada y tu mirada, de miedos, de dolor, de sufrimiento, y, vuelta de nuevo al piano, ser cada uno de esos rayos de luz que ilumina los ojos de cada ser vivo, de tu padre, de tu madre, de tus hermanos, de tus amigos, de tus compañeros, de, y por favor escúchame bien, de cada persona necesitada de tu cariño, de tu sonrisa, de tu ternura...          Ese piano, esos acordes ...