jueves, 15 de enero de 2015

al trantrán de un paseo nocturno en la lluvia...




lluvia...
pétalos
trenzan
uno a uno
hojas de nostalgia
y desaire en nuestras enfermitas almas buenas, ayayyay

el día, con su hermoso traje de novia,
con su vals de hogar, con susmanosennuestrasmanos
se nos marchita en el cabecero
donde reposan nuestras inquietas cabezas
al irnos a dormir.
sin que nuestros niños, locuelos,
puedan pintar de sonrisas y bigotes el semblante adusto
de la luna y de las mozas estrellas...
chapaleando entre las hojas que abraza
generosa la lluvia...

el día, ese renuevo
esas ventanas abiertas de par en par
ese balandro aún en alta mar
con los trémulos latidos de marineros
y hogar
se nos marcha orilla y marejada
mientras derramamos cada palabra
que besó nuestra helada almita
en el silencio de los olvidos...
en la encrespada ola de la ausencia de acordes...
sin que escuchemos las sonrisas castañuelas
de nuestras botas con que niños
azuzamos el ladrido holgazán y satisfecho
de nuestro perro...

deja...
permite que tus lazos de hermosura
y caricias
adormilen al hombre y adulto
en tus brazos...
de lluvia, de hogazas generosas
de sonrisas descolgadas de nuestros armarios
ayayayya
permite que esta voz
desnuda de naufragios
al fin...
no se desnude nunca de tu voz
no se desprenda nunca
de los pétalos de amor
con que nos arropas
al anochecer...
mientras Cásper, rechupeteando
manos y mejillas, enredamos luna
y nubes a cada paso....

De Pruden Tercero Nieto, 14 de enero de 2015

viernes, 2 de enero de 2015

estremecimiento de María con el niño en brazos...


      Heridas de violín, alas de ángel cubren con su luz a María con Jesús en sus brazos... "Éste es mi regalo ante el mundo". Presiente en su pequeño corazón el dolor, el miedo, el naufragio. "Él es mi pasado, mi presente y mi futuro".
          Acordes de piano desvanecen de la madrugada el frío de aquella noche pasada de enero. Cuentas de arroz estremecen a una adolescente María. No puede evitar desear que su hijo fuera un pequeñín en sus brazos que lo protegieran en el sendero de toda amenaza.
           Trenzas de susurros descuelgan cálidas sábanas desde el frío y negro cielo. Los latidos trémulos de Tu hijo y la invisible respiración del Papá bueno alcanzan, como debió de ocurrir hace más de dos mil años, mis náufragas manos, mis húmedos ojos castaños... Sin embargo esta nana a duras penas puede acallar estos mudos alaridos, estas caídas al mar nuevamente.
       Balbuceos y lágrimas del bebé, el futuro Sembrador de caminos, descuelgan del árbol del pasado y del futuro, como el Sembrador de caminos hiciera con su madre, treinta años después, cada pétalo de amor, cada pétalo de primavera, que tú, mi Mariiita, y yo encontramos en una cama de cuidados intensivos de hospital; cada bigote que tú y yo pintamos en la luna y en este pobre náufrago una noche del julio pasado...
       Tu voz, mi pequeño bebé, como así ocurriera con tu madre, treinta años después, me sobrecoge. Me rompe con el aliento de Tu madre, me late con sus temores pero sobre todo con su sentimiento de puro amor... Hay en Tu voz un eco de mi madre que mirándome me dice de nuevo: "Prudencito, no dudes... Tú puedes". Hay en Tu voz un hogar donde mi Mariiita y yo volamos con Tus manos anudadas a nuestras manos...
      La temprana mañana encuentra a María con el niño en brazos. Ambos duermen. Un adulto Jesús, el Sembrador de caminos, acaricia el cabello, mira sus castaños ojos y habla a una pequeña María: "con tu amor, mi dulce pequeña, con cada latido de tu amor, siempre me encontrarás, siempre..." Mugidos y balidos besan con sus voces a María y a su bebé mientras duermen en el heno...
 
 De Pruden Tercero Nieto, 2 enero de 2015

Feliz año 2015