Ojos de niño

Es un conjunto de relatos, poemas, vídeos, reflexiones dedicados a disfrutar de nuestra concepción de seres humanos como hermanos, como hijos de la misma naturaleza (y, por tanto, corresponsables de ella), como olas en movimiento. En la misma medida que necesitamos sonreír, recibir ternura, ser abrazados, hallar un hogar, etc., seamos ternura, sonrisa, hogar y abrazo para los demás.

Último tango de don Gabo...



      Rumor de ribera...
Petirrojos
cardenalitos
y viudas negras
encienden
en este mes de abril
en Aracataca,
Barranquilla
Bogotá
y México
sus pequeñas
plegarias
sus oraciones al Papá bueno...
por este niño grande
llamado Gabo
que descansó
su pluma
tinta
y latidos de alfarero, de buen alfarero,
de palabras
y de relatos...


     Cello
que suscita
en sus relatos y memoria viva
una Colombia
renacida Macondo
una familia
cuyos orígenes
en un pelotón de fusilamiento
encendía
cada arpegio
cada pizicatto
de dolor
pero también de genio
de latido
de Colombia...


      Trenzas
de Florentino Ariza
que a pesar de los años
encendía en Fermina Daza
con un ramo de rosas,
ayes de violín
y un ramillete
de versos y poemas
nuevas sístoles
y diástoles...
en un vals interminable
entre el farmaceútico Gabriel
y su madre Luisa, sus padres...
de relatos peregrinos
cuya ocasión tuve
de leer
mientras el corazón de mi madre
se entretejía
alas
hacia el cielo
de mis manos y de mis ojos...


      Hoy se arranca en Bogotá
un nuevo tango
un tango desatado
entre el nieto del coronel
Papalelo
y la muerte...
a quien de niño miró
gracias a los ojos de su abuela
con la mirada de la ilusión
y de la magia
y que hoy
ya hombre
se agarra
a la muerte
con la esperanza
de que su Mercedes
ate sus memorias
al corazón
del niño
del amante
del hombre
que hoy si bien muere
es para contar una vez
más sus memorias
sus trenzas de vida
que encienden pequeñas ascuas
en Colombia
Bogotá
y México...



Gracias don Gabo...


De Pruden Tercero Nieto abril de 2014

Palabras con que nos nombras de nuevo…



      Palabras... Trenzas
del Sembrador de caminos
enhebradas de nuevo
en el agua, en su voz de catarata...
Sonrisas de piano
que quiebran la noche...
que roturan...
Las heridas de violín...
los balandros de alas
que hieren el agua...


      Trenzas... Ángeles
de luz
que nos nombran de nuevo
"Prudencito
ay mi Prudencito..."
Ángeles de luz
que remiendan
con su magia
el divorcio
con nuestros niños interiores,
con nuestros Prudencitos,
nuestras Mariitas...


       Trenzas... Ángeles de luz
que sonríen...
besan
cada semilla,
cada milagro de amor,
cada fruto
que la profundidad del agua
enmudeció
cegó
dejó sin poder alcanzar con nuestras manos
con las yemas de nuestros dedos, ayyaya…


        Trenzas de luz,
mi Sembrador de caminos,
entre
rosales de heridas,
y algarabía de alas rotas
de discípulos y peregrinos apóstatas...
presentimiento
de la cruz que acogerá tu cuerpo machucado…
que pronuncian mi nombre….
Trenzas de luz
que resucitan
al niño
renacido en el pesebre,
al adolescente en tu aprendizaje de carpintero
y a Ti, mi Sembrador de caminos,
que, en medio de la tormenta,
desatando las aguas
el miedo de los corazones de tus discípulos,
me urges:
"Prudencito, ay mi Prudencito
¿vienes?"


De Pruden Tercero Nieto, abril de 2014