Ojos de niño

Es un conjunto de relatos, poemas, vídeos, reflexiones dedicados a disfrutar de nuestra concepción de seres humanos como hermanos, como hijos de la misma naturaleza (y, por tanto, corresponsables de ella), como olas en movimiento. En la misma medida que necesitamos sonreír, recibir ternura, ser abrazados, hallar un hogar, etc., seamos ternura, sonrisa, hogar y abrazo para los demás.

La flamme sacrée...



Prudencito, ay mi Prudencito...
sonrisas de piano
te alzan las manillas
cuales alas de bebé golondrina
azorada de volar...
ayes de violín
llenan tu hogar con el vals de tus sístoles y diástoles...
platillos, sus acordes castañuelas
procedentes de la China, siisisi...
llenan de abrazos, de un cashooooooooo abrazo
tu corazón lleno de quebradas
de sonrisas precipitadas en la soledad
del dolor, de la ausencia, del sufrimiento,
de la enfermedad de Mariiita.

Prudencito, ay mi Prudencito...
sonrisas de piano
trenzan versos de primavera
tejidos
con la almita castañuelas de tu Mariiita
que prende siempre una nueva aventura, esoeso
cascarrabias espeta a mi Prudi pataletas requete pataletas...
Prudencito, ay mi Prudencito...
voces de luz,
plegarias
te arrebatan
nos arrebatan
con sus alas blancas
ambos cogidos en un doble latido con los imperdibles
de Mamá Naturaleza,
del Papá bueno y del Sembrador de caminos...

Prudencito, ay mi Prudencito...
lazadas
deslían
nuestros miedos
nuestros arrechuchos
prendándonos
de luz...
de diminuta pero divina luz....
Pruden, ¿quieres a esta mujer por esposa?
parece decirte un Papá bueno
sonriente
y tú, mirando de soslayo tusheridassusheridas, ayayyay
tus heridas
enciendes, sereno, las luces de vuestras almas
con un síiiiiiiiiii.... quiero
con la sonrisa de la Virgen de los Santos
entretejiendo vuestros vestidos de luz
y esperanza, sisiisi...

De Pruden Tercero Nieto, 21 de julio de 2014

De tu mano, ser humano...




Deambulo contigo, ser humano,
a tientas, a ciegas
porque incluso tu mano
ha dejado de cogerse de mi mano

Realidad,
gritas
abres heridas
quebradas de sombras
en las manos de mi tan desquiciado y desorientado
ser humano;
en las grietas descascarilladas
que recorren ahora la sonrisa mortecina de un niño
o de un adolescente o de ti misma
tantas veces impasible, ayayyay...

Mi mirada, entonces
se detiene
sin ver en las cuchillas
de la muerte que traspasan
los pulmones
castañuelas de un adolescente
que se agarra a un cetme o un subfusil
con la misma rabia que un suicida a sus pastillas, ayyaya...

La realidad, y con ella
mi regazo desmadrado
mis ojos llenos de ausencias
y de lágrimas
se vuelve
alarido
ante la ausencia de esperanza en el bebé
que reza por la vida en una mujer embarazada
alcanzada por un tiro colateral;

Entonces
mi alma, mi almita buena,
quiebra torrenteras de lágrimas
en cada cara
que dejó de regalar una nueva alborada o poniente sonrosado...
entonces, mi alma, mi almita buena,
quiebra sus arroyos
quiebra sus océanos
con cada palabra quitada a sus labios
con cada abrazo extirpado
de sus sístoles y diástoles
de cada beso
que a mí, madre, has privado
mi pródigo ser humano...

De Pruden Tercero Nieto, 20 de julio de 2014