ilumina, mi Prudencito, con tu candil nuestro naufragio...


puerta cerrada...

el piano y la guitarra desgañitan ayes sobre la almohada
sobre la orilla desmadejada de luna y estrella con sus heridas
y naufragio...
de niños que abrazan sus pechos vacíos
sin que nadie les arrulle
con nuevos lullabies...


como flor en los almendros, como esas heridas escarlatas
que rielan en el cielo,
hay una voz que crepita
una voz que se deshoja
una voz que prende con sus pétalos de primavera...


vuela...
hacia la mirada que escondes tras tu yo adulto
hacia tu niño arrebuñado sin alas de luna...


danza con estas trenzas de piano...
de plegaria encendida en tus labios...
con tu sonrisa
desmayándose en el regazo de tu Mariita sobre el que te tiendes
cada anochecer.


bésame...
en nuestros labios
hay una sonrisa y unos niños
que corretean castañuelas por la orilla...
en nuestros labios húmedos
hay unos versos que alguien una vez echó al mar...


tusmanosdenuevoenmismanos
guirnaldas
que sobre el agua del mar
musitan leve pero firme nuestros nombres...
con tus deitos, Prucencito, ay mi Prudencito, y los de Mariita
doblelatiendo en tusojosmisojos entrecerrados...


de Pruden Tercero Nieto, a 16 de marzo de 2015

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