si pudiera alcanzarte una sola vez más...



gañido a gañido,
acordes de guitarra y violín
ensayan,
con sus plegarias y ayes en la noche,
heridas carmesíes que apenas se elevan de mis manos...;
tu mirada vuelve a detenerse con los hilos de oro de tu mirada castaña en mí:
Prudencito, ay mi Prudencito...


mis heridas,
ensaya la guitarra nuevos gañidos,
son una clepsidra
donde me arrebujo y prendo
ayes a los latidos donde Mariita y Prudencito
encienden nuevos amaneceres...
donde prendo, sin quererlo yo mismo, ataduras al cielo
y a la luz que el payaso
asoma en sus dientes...


si tan sólo pudiera volver a tocar Tu túnica...

y Tú vuelves a mirarme...
me abrazas....
sin darte cuenta de mis sombras y cicatrices
recontando orgulloso
los tesoros que mi almita buena sembró en el sendero...
las prendas que generosas
arroparon
y prendieron
pequeñas llamitas de luz en los ojitos de los demás, sisiis...


sin tan sólo pudiera volver a tocar Tu Túnica...
las heridas se volverían cenizas
que volarían orgullosas en en la llama de Tus ojos...
las heridas se volverían
pétalos de amor
que tanto me han arropado
que tanto han prendido en mis ojitos,
en mis ojitos castaños,

esta luz...

este toque
donde hundiéndome una vez más en el agua
vuelves a abrazarme
vuelves
a pesar de ir camino de la cruz...
a nombrarme,
ay Prudencito, mi Prudencito...

trenzando con él pétalos de primavera
en tus heridas
en tu desaliento...
mi Sembrador de caminos...


la guitarra destrenzando hojarasca de olivares
que se prestan a abrazarte una vez más...


de Pruden Tercero Nieto, 31 de marzo de 2015

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