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Mostrando entradas de octubre, 2012

Al anochecer nos encaramamos a la nube...

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Anochecer...

    A veces tú, María mi mucha María, y yo desaparecemos para dar lugar a nuestros Prudencito y Mariiita encaramarse a una nube y seguir nuestros sueños, ayayyayaya, atrapar una cigüeña con un cordel, cargar a nuestro perro Casper con un somier para que nos podamos acomodar, pintar las copas de los árboles con rosa, verde y amarillos cual pijamas donde poderse arrullar los pájaros y los gatitos, trasladarnos a la playa para hundir nuestros pies en la arena de la orilla y poner a cada estrella un nombre inventado...           Os invito con estas caricias, con estos acordes, con estas melodías a desnudaros de vuestros yoyoísmos, de vuestros miedos, de vuestras angustias, de vuestras urgencias, de vuestros yoes adultos y encardinaros nuevamente en vuestros niños, en vuestras almitas buenas... A ti que me lees, a ti que este cansino te repite, te repite, te repite, te repite... deja las palabras, olvida sus pliegues, sus esquinas y enlaza estos globos d…

Siente el mar...

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    Shhhh.... No digas nada, por un momento no digas nada, escúchate, deja que la vida pierda su trasiego, pierda sus urgencias...
       Escucha el mar, escucha sus murmullos, ronronea de placer entre sus sedosos cabellos acuosos, sumérgete, llénate de su olor, su profundo y vital olor, entre la marejada de olas vivas, ayayyaya...
         Y después déjate llevar, permite que su corriente te arrastre, te conduzca, te sueñe dentro con los milagros que tantos te regalaron...
         Sueña, respira hondamente, tu niño espera dentro, tu niño hace tiempo te mira, te está mirando, está midiendo la sombra de tus ojos que no es más grande que el ancho de sus manos, de su ternura, de sus brazos, déjate acariciar por esa melodía que se mece entre tus ojos...
         Abraza, danza, deja que tu cuerpo cimbree cada uno de sus músculos, de sus huesos aquietados, de tanta rigidez, de tanta mieditis...
         Llega una vez más a tu interior, reconcíliate con Mamá Naturaleza, contempla en ti cada…

Caricias a la luz de nuestras almitas buenas

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¿Has enseñado con tus tiernos dedos cómo la luz acariciaba las almas de las nubes?
¿has mostrado en tu sonrisa? ¿has pulsado en tu interior las melodías que los demás
componían dentro de tu almita buena?
¿has dejado volar de tus manos pájaros de ternura
que revolotearan amanecer sonrosado en los ojos,
labios, manos y rostros llenos de humedad... de soledad?

¿Te has levantado alguna vez y te has preguntado
cuántos besos quedaban para ti?
¿cuántas sonrisas debías encender en tu sonrisa
llena de hoyuelos, de tiempos, de ufffffffff....?
¿cuánta ternura había en tus manos
para tanta aspereza, para tanta palabra sesgada...?
¿cuánta palabra dispuesta para acompañar
tus noches frías, tus noches de soledad?

Y hoy mi niño, mi Prudencito,
mi almita buena,
me regalo con sonrisas
me regalo con besos, no uno, no ciento, no miles,
si no ciento de miles...
me regalo con ternura,
me regalo con palabras...

Y cogiéndote de las manos, mi Mariiita,
nos entrelazamos los dedos,
nos encen…

Porque las estrellas saben de tu armita buena.... Hadama

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Porque las estrellas saben de tu armita buena.... Hadama

Porque las estrellas no se encuentran a veces en lo más alto,
porque las olas a veces no se hallan en el mar,
porque las sonrisas aveces no sonríen desde los labios,
porque la mar no se siente en el pecho,
porque el alma hay veces que no

se siente en las manos
en los brazos, en nuestras prendas de oficio...
porque hay mushhooooooo de arma, de ofisio, de grasia
de arte en tu almita buena, mi hadama, mi princesa de las hadas
mi sonrisas a la fresca, a la andalusaaaa, ayayyayaya...
porque tu corasonsito no lo olvides, mi arma,
sigue pintando corazones, hadas,
porque tu corasonsito, mi arma,
no lo olvides, pinta amaneseres, ponientes
y en nuestra alma, mi arma,
estrellas, sonrisas, olas y mar, mar muuuuuuuuuuu anshaaaaaaaaaa...
A mi chacha Hadama, porque desde que la conocí en el blog, llenó de arte, de grasia y de armita buena mi arma, porque sé que lo está pasando mal y porque desde aquí quiero ofrecerle este pequeño homenaje, …