Caricias a la luz de nuestras almitas buenas





¿Has enseñado con tus tiernos dedos cómo la luz acariciaba las almas de las nubes?
¿has mostrado en tu sonrisa? ¿has pulsado en tu interior las melodías que los demás
componían dentro de tu almita buena?
¿has dejado volar de tus manos pájaros de ternura
que revolotearan amanecer sonrosado en los ojos,
labios, manos y rostros llenos de humedad... de soledad?

¿Te has levantado alguna vez y te has preguntado
cuántos besos quedaban para ti?
¿cuántas sonrisas debías encender en tu sonrisa
llena de hoyuelos, de tiempos, de ufffffffff....?
¿cuánta ternura había en tus manos
para tanta aspereza, para tanta palabra sesgada...?
¿cuánta palabra dispuesta para acompañar
tus noches frías, tus noches de soledad?

Y hoy mi niño, mi Prudencito,
mi almita buena,
me regalo con sonrisas
me regalo con besos, no uno, no ciento, no miles,
si no ciento de miles...
me regalo con ternura,
me regalo con palabras...

Y cogiéndote de las manos, mi Mariiita,
nos entrelazamos los dedos,
nos encendemos sueños, nos abrimos
al latido dulce, al almita despojada de noches
y vestida de amaneceres donde tu almita
y la mía encienden candiles, primaveras y
en silencio miradas hogar, miradas alma, muuuuuuuuuu alma...
cuya luz se disuelve aroma entre las almas rosas de las nubes

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