En tus manos, Papá bueno...
Luz... Herida que vuelve a recorrer las calles de Jerusalén... Via crucis por donde al Papá bueno se le escapan gritos de ayes, y mariposas de dolor por el alma del Sembrador de caminos, Su Sembrador de caminos, ayayayya.... Crepúsculo añil y magenta que se quiebra entre acordes y pétalos donde seres vivos, donde Prudencito y Mariiita, echamos a volar a duras penas... despiertos a los crujíos de nuestras almas en medio de la tempestad... en medio de golpes de la vida... cual Pedro apóstatas de fe y de latidos... pero sobre todo de amor, ayayyayay Luz... Melodía donde Su voz, la voz que anudó en las manos miradas y almitas buenas de peregrinos, pecadores y discípulos, se trenza en el Sendero de la cruz con Sus palabras de amor con sus Palabras de vida.... con ese niño nacido en Belén sonrisa trémula con que pronuncia tu nombre, tu nombre, tu nombre y el mío no una no ciento no miles si no ciento de miles... Melodía... Encendidos ayes en ...