La memoria amorosa del tiempo
Como ayes de luz, como arroyos que transportan miles de historia en cada una de sus gotas de agua, como esos anocheceres donde el rostro del amado sólo era presencia en nuestros latidos, brazos y miradas... como esos miradas que cruzan los tiempos, las edades para besarnos y cantarnos melodías medievales, orientales, ufffffffff... Como esas sonrisas de enamorados se deslíen cada uno de estos acordes, cada una de estas notas llenas de melancolía, llenas de esperanza, llenas de un futuro donde el ser humano, por fin, sólo por fin haya olvidado el yoyoísmo, las urgencias, el materialismo... El sonido de viento de la gaita gaélica nos arrulla algo más allá cuando el nacimiento de los primeros seres humanos danzando, revoloteando, cantando quizás traviesa alrededor de esos minúsculos y hasta ridículos seres cuyos ojos se abrían a esa realidad que les envolvía cuyas manos y labios se cerraban y abrían para amar con ansia para besar con ansia... los ecos, ...