Quiebra de anocheceres en nuevos acordes
Nana... dulces latidos... dulces olas dulce alma que nos abrazan tiernas... que nos acunan en este nuevo amanecer lleno de cristalitos de luz, sisiisisi Pequeños murmullos que, cual quiebra de luz y de ayes de violín, entre ramas, pinzones y petirrojos visten de alborada sus trinos, sonríen pétalos de luz en el castaño horizonte de nuestros ojos: “Prudencito... Ay, mi Prudencito...” “Mariiita, ay, mi Mariiita...” Sístoles y diástoles... Acordes que desgranan entre estas sonrisas de piano pétalos de ternura de payaso; lágrimas de amor en la princesa que deshoja pétalos de ríos entre arboledas y sueños de hadas; niños amanecidos de ternuras; alboradas con besos de hermano sol en lo alto... Pequeños milagros con que el Papá bueno trenza nuestras almitas en el almita buena de los demás... Sístoles y diástoles de nuestros Prudencito y Mariita, sisiisis ...