Regresa a tu niño interior
Gong.... cierra por un momento los ojos, escucha leve el sonido rítmico, mágico, milagroso... de tu corazón, no podía ser de otra manera, su latir es mágico... Continúa con los ojos cerrados, ábrete a ese niño interior con la mirada aún atemorizada, cógele de la mano, ¡vamos!, condúcele afuera, que sienta la brisa, que sienta el aire frí o de las estrellas, que recorra con sus manitos el contorno goloso de cada astro nocturno... deja, permite que sueñe porque lo necesita, deja, permite que en su almita buena encienda pequeñas luciérnagas, pequeños fanales que te atraigan... ¿No te habías dado cuenta de que al marcharte de tu niño pequeño habías dejado las ventanas y puertas abiertas? ¿no te habías dado cuenta de que has pagado a tu niño (a) con cada una de las vejaciones que a ti te hicieron? ¿no habías descubierto que el ser más necesitado del mundo de tus caricias, de tus besos, de tus labios, ...