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Regresa a tu niño interior

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      Gong.... cierra por un momento los ojos, escucha leve  el sonido rítmico, mágico, milagroso... de tu corazón, no podía ser de otra manera, su latir es mágico... Continúa con los ojos cerrados, ábrete a ese niño interior con la mirada aún atemorizada, cógele de la mano, ¡vamos!, condúcele afuera, que sienta la brisa, que sienta el aire frí o de las estrellas, que recorra con sus manitos el contorno goloso de cada astro nocturno... deja, permite que sueñe porque lo necesita, deja, permite que en su almita buena encienda pequeñas luciérnagas, pequeños fanales que te atraigan...         ¿No te habías dado cuenta de que al marcharte de tu niño pequeño habías dejado las ventanas y puertas abiertas? ¿no te habías dado cuenta de que has pagado a tu niño (a) con cada una de las vejaciones que a ti te hicieron? ¿no habías descubierto que el ser más necesitado del mundo de tus caricias, de tus besos, de tus labios, ...

Renacido en tus alas

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      A María Jiménez Romo         Mis alas no tienen la ingravidez del espíritu lejano, Mis alas tienen la suavidad Dulce de tus labios.           Mis alas no tienen la melodía que te acaricia Y al instante se desvanece; Mis alas tienen la melodía de tus brazos y manos azoradas, Haciendo cuna en mi pecho.             Mis alas no tienen la urgencia, No tienen la ausencia de compromisos; Mis alas tienen un anochecer con tus manos Buscándome, Con tus manos siendo cuna y regazo En mis ojos, en mis manos… Mis alas tienen el aroma de tu piel Su jadeo, su latido, Tu pedacito de mar en mi piel, En mis brazos, en mis manos, en mi cintura, En mi sexo turgente, siempre turgente.        Mis alas no tienen esa fuga de lo pasajero, Esa brevedad que da lo ajeno, que da lo furtivo. Mis alas tie...

Rompe el silencio, ámate, ponte en camino....

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        Como una celda de aislamiento, como una burbuja de dolor, soledad de espíritu, la voz de Calogero, honda, sombría, enferma de vida, increpa, se duele, se cruje, se hace herida, ayayyayayay..... La vida se nos puede hacer tan cruel, tan dada a rendirnos antes de vivir...         Es quizás por ello que la voz de ángel de Natasha se hace mar, se hace luz, se hace dulzura, se hace caricia, se hace esos puentes que el ser amado tiende, porque no sabe de otro oficio, en estas palabras son las palabras las que nacen, las que sueñan, las que desean resucitar al ser amado... Los ojos se llenan de las miradas que se vuelven puñales, por su ausencia, se vuelven ese mar de ausencias, de olas que rompen sin la piel del amado que llevarse a los labios... Las manos se llenan de ternuras que se abren, que como vientres de mujer nacen al amado sin que éste resuene con los llantos de recién nacido... Las palabras se llenan de silencio, de burbuja...

Para Paqui, mi madre

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          Con estas campanillas, con su amor del bueeeeeeeeeeenoooooooooo, quiero tantalear entre mis recuerdos, quiero besar una vez más la cara de mi madre, quiero sonreír una vez más a través de su sonrisa dulce, quiero en sus ojos niños, igu al de niños que los míos, mirarme una vez más, y cogerme de la mano, volver a cogerme de la mano, y quiero sentir sus besos húmedos de amor, húmedos de ternura, de almita buena....           HOy, madre, quiero sonreír con tu risa juvenil, niña, y contigo del brazo volver a pasear, volver a sonreír, volver a jugar a que soy tu pareja, que soy el hombre que siempre te cuidará... Hoy, madre, veintiun años despues de tu muerte en un hospital de Madrid, quiero, la melodía acaricándome y haciéndose sábana, susurro, volver a escuchar tus palabras, las manos que por entre ellas me acunaban, el silencio con que tus ojos amorosamente me perseguía...

Reconcíliate con tu almita buena

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           Ufffffffffff..... qué cashoooooooooooo entrada a la vida, uffffffffff.... qué cashoooooooooooo pase al cielo, a esa madre naturaleza, a esa sonrisa de madre buena que una vez amaneció al ser humano, que una vez amaneció la vida preñada de bosques, de árboles, de seres vivos.... La voz, como de ángeles, tuvo que ser el abrazo del Papá bueno, de su sonrisa preñada de paciencia, de perdón y de paciencia ante ese ser vivo tan lleno de urgencias, así hubo de ser, enseñándole, preparándole, acunándole....                 Los seres vivos hubieron de abrir sus ojitos de niño ante aquella tierna criatura, las gacelas, los primeros leones, las primeras cebras, los primeros delfines hubieron de besar como tú, como tú, como tú, a ese ser humano primigenio, a esa luciérnaga de emociones que nacía a los ojos de los seres vivos su ternura, sus ganas de aprender, sus gana...

Danza ilusionada de la vida

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            Días de otoño, de emociones que cálidas resuenan en nuestros latidos, violines que nos amanecen sonrisa, ternura, nostalgia, pero sobre todo besos golosos.... Melodías que desde nuestro mar, desde nuestras olas, acogemos, nos empapamos ávidos y entrelazas las manos para iniciar esta danceta, este abrazo con nuestras almitas buenas abriendo sus brazos, latiendo sus labios, nuestras manos de paloma azorada que se enlazan a tus manos...             Sí, son emociones cálidas, son nostalgia, pero son ese doble latido de primavera donde florecemos tú, tú, tú, tú, tú y yo, claro que sí, esa danza ilusionada, donde giramos y giramos en esta alocada, urgente, superficial muchas veces ayayayyayayayayyaya, pero generosa, porque nos tiene a ti, a ti, a ti, ati, a ti , a ti, y a mí, siendo olas, aupándonos y siedo sonrisa, ternura, almita buena. No lo olvides el Papá bueno y Mam...

Señor, multiplica la mirada de los ojos de niño

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No, payaso, hoy no había niños. Acudiste a la platea Y apenas dos o tres cabezas Despuntaban ahí arriba. Acudiste a tu oficio Y entre los pliegues de tus manos pronto El regalo, la sorpresa, el hilo Que tire de la fantasía Y la asome a los ojos De niño. Mas, pronto, descubriste otros rostros: Una realidad terrible, Un rumor hondo y, en sus caras, La tierra, Volvamos a la tierra; Y el grito de hermanos, Sin que algún sonido, mudo y terrible, Saliera de sus gargantas, Sólo el sonido de la guerra. Y miraste al silencio, A tus zapatos blancos y dijiste También mudo al Señor, Mientras tu mirada discurría Entre los únicos niños: Señor, duerme a la bestia Que reside en los hombres Y ojalá multipliques de estos niños, mis niños, Su mirada.