Dorothys, camino de nuestra ciudad Esmeralda...

Lullaby...
Sonrisas de piano...
Cajita de música
Danzamos,
trenza a trenza,
con nuestros cabellos
engalanados de guirnaldas, de manillas
y de nuestros piececillos
en las losetas doradas del mundo de Oz...


Pétalos de rosa,
azahar y fragancia de hierbabuena....
Conjuramos por medio
de nuestros bisbiseos y nuestras plegarias,
a los sueños
para que sean arroyo y alborada
de tules
en el vuelo de nuestras miradas niñas...
en el trantran
del sendero con el hombre de hojalata
con el espantapájaros y con el león...


Violín de ayes
entre encinares robles
y sauces...
Guirnaldas y pinceladas de crepúsculo sonrosado
donde niños
hacemos cucamonas
a la bruja del este, a la del oeste...
donde cada recodo del sendero
es una nueva oportunidad
para recobrar nuestra valentía,
nuestra humanidad,
nuestro doble latido....


Danzamos
en esta cordada
en el macizo de nuestras ilusiones
y nos deshojamos
de los pétalos
que adultos
uno a uno hemos ido
colgando avaros en nuestras almas:
heridas, ausencias, miedos...
para volver
pasito a pasito
en el sendero hacia Oz
a descorrer, Dorothys, la cortina
que esconde al prestidigitador
del Papá bueno
y a encender pétalos de ilusión
en una habitación de hospital
en el beso a una mujer desmadejada
en el sueño cara a cara con la amada
en los pétalos
con que me ayudasteis
a prender con los pétalos de vuestro
amor
susmanosmismanos
gaviotas
en el cielo de nuestro doble latido...


De Pruden Tercero Nieto, 28 de septiembre de 2014

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