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En el trantrán de nuestras amigas las estrellas

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Amor…      Trantrán de nuestras amigas estrellas... Campanillas, borlas de Navidad, pequeñas llamas y acuarelas donde tintinean las alas de nuestros Prudencito y Mariiita...      Biombo donde, sonrisa a sonrisa de piano, nos desnudamos no de una, no de ciento, no de mil, si no de ciento mil de nuestras heridas; donde conjuramos en el candil de nuestros versos cada resentimiento, cada herida  del pasado...; donde al fin nos encontramos luminaria de la noche en la hogaza de nuestras miradas.     Pequeña trenza de alboradas...     Pinceles donde nos abrazamos vals en la vorágine acuosa de los colores; en cada lienzo, en cada trazo de la noche que noscubre con el edredón de tus manos mis manos de tus labios mis labios de tus dulces, casi apagadas,  palabras en mis manos...       Nana... Melodía, dulce trantrán, donde cada palabra se deslíe de su trenza de a...

Trantran de columpio a ritmo de alborada mágica...ayayyayy

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Despertar... Pequeño reclinar en la pálida frente de ensoñadores bucles castaños... Pequeño trantrán de sonrisas de piano... Caricia que entreabre en los ojos, mientras el columpio se hace marejada leve, las alas de petirrojos y de albatros; pequeño rumor de ayes de violines en copas y hojas de encinares y almendros; Acorde que en los labios invisible trémulo nombra palabras que acunándose en la dulzaina del cello de su nostalgia atraviesa el mar de distancia entre ambas alboradas... la coge de la cintura céfiro entre sus dedos de aurora... Danza del viento... el violín cuelga en tu almita buena, mujer, pequeñas hebras... de miradas niñas de ayes locuelos de sonrisas alborozadas Ehru mágico y antiquísimo cordel del tiempo donde las voces una vez más, descolgándose columpio en tus ojos castaños en las palabras que alma desgranan vuestros niños interiores, retozan sueñan persiguen ...se adormecen por fin

La salmodia de Chang Cheng

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     Crepúsculo engalanado de gaviotas…      El cielo hiere con dedos de sol las láminas plateadas de Chang Cheng , trenzándose alborada en el paso de Shansay y recostándose añil y magenta en el paso de Jiayu donde se elevan perezosos los gritos de gaviotas… Trenza lazos de eternidad en cada beso de aplicados y sacrificados constructores y albañiles, en cada latido de piedra y de tierra apisonada en cada armoniosa unión o heqin de las princesas chinas con los nómadas Xiognu, en cada verso y pintura entretejida con las heridas del sol sobre la muralla…       Ayes y heridas de soldados de diferentes dinastías, Qin, Han y Ming, contra los nómadas de Manchuria y Mongolia son gritos moribundos que teje el cello en sus paredes; cada latido de piano, cada pizicatto con rosas rojas que se abren en sus lorigas y escudos, ayayyay... son salmodia acordes, relatos de sus vidas de sus hazañas de sus tra...

Campánulas de luz en nuestro jardín olvidado…

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Campánulas... Heridas leves de piano… Arroyos... Guitarra, voces de luz, encienden el sendero, los revoloteos de hojarasca y caléndulas de nuestro jardín, de nuestro jardín olvidado... Trémulos, arrullos, susurros de quebradas, de leves desfallecimientos, de pasos trémulos prendidos de lluvia arropan cada trino con prímulas y rododendros del verde prado, sisiisis Balandros… Hojas de encinares, de almendros y pinares, sucumbimos a veces en el lienzo de nuestros jardines olvidados… Arroyos… Trémulos, arrullos desde el mástil y caja de resonancia de la guitarra llenan nuestros corazones, ayayya, nuestras almitas buenas, con las piedras del desfallecimiento del pasado, del resentimiento y de las ausencias, ayayya… sin darnos cuenta de que nuestros niños interiores corren, sueñan y se dan la mano locuelos, sisiisis   Piano… Encendidas voces de luz… Encardinamos, primavera y doble latido, ...

Blue Horizon

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    Lazos de añil y magenta,  hebras de ayes de violín hebras de heridas en nuestras almitas, seamos luz seamos pequeñas candilejas con que indicar el camino...     Lazos de añil y magenta, heridas solsticio, de ayes de guitarra, de alma encendida de juglar y poeta seamos acordes con que expresar que la posada de nuestro corazón está libre...      Lazos de añil y magenta, hebras de sonrisas de trenzas de alboradas y ponientes seamos pétalos de ternura con que imprimir en las huellas de tu nostalgia de tu ausencia de tu soledad pequeñas cometas a las estrellas donde prender nuestros juegos nuestras carreras locuelas nuestros besos de niños siempre de niños.

Versos de luz del Sembrador de camino en nuestras manos heridas...

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    Plegaria... Vals de sonrisas de piano... Sonrisas que alborozan las copas de los árboles...     Pequeñas alas de luz, voz aaaalmaaaaaa... En sus alas en sus manos nos recogemos, nos prendemos... En sus alas, elevamos nuestra propia plegaria... En sus dulces manos arropamos estos bracicos estos ojos estas manos que encienden los candiles de nuestras heridas, de nuestras caídas, de nuestras dudas, para volver a subirnos, para volver a abrir los ojos a nuestras almitas buenas, a su luz, a esa candileja que nunca nunca se apaga porque no puede apagarse...      Es en este mar, en esta alborada,en este amanecer... cuando el Sembrador de caminos, sirviéndose de estos acordes, de esta nana, de estos arrullos, vuelve vuelve a dirigirse a nosotros, para tendiéndonos las manos... volver a pronunciar estas sonrisas de piano esta luz esta voz almaaaaa no una no ciento no miles si no ciento de miles, y volver ...

Pequeños trazos en la nieve…

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            Alborada de hélices... Acordes de luz... Sonrisas de piano, hebras azules de cielo, peinan cada cristalito en el mar de nieve del Ártico. Sonrisas de piano. Cristalitos en la nieve… Arrumacos de mamá pingüino; latidos que velan con alma de alborada y etiqueta sus primeros pasos que entregan con sus picos negros sus primeros cuencos de comida…sisisiisi…; sístole y diástole de las alas de sus retoños; andares bajo el regazo y sobre las patas cuna del edredón de sus madres alma. Hebras de violín, de cole, de escuela, donde mamás maestras enseñan sus primeras lecciones donde el pico se convierte en las manos del alfarero en ese pico alma que anima, que da alas que se eleva luz  y plegaria en esas pequeñas alas en esa alborada niña; pequeños mimos a la vida desde eso...