Versos de luz del Sembrador de camino en nuestras manos heridas...

    Plegaria...
Vals de sonrisas de piano...
Sonrisas que alborozan las copas de los árboles...

    Pequeñas alas de luz,
voz aaaalmaaaaaa...
En sus alas
en sus manos nos recogemos,
nos prendemos...
En sus alas, elevamos nuestra propia plegaria...
En sus dulces manos arropamos estos bracicos
estos ojos
estas manos
que encienden
los candiles de nuestras heridas,
de nuestras caídas,
de nuestras dudas,
para volver a subirnos,
para volver a abrir los ojos a nuestras almitas buenas, a su luz,
a esa candileja que nunca nunca se apaga
porque no puede apagarse...

     Es en este mar, en esta alborada,en este amanecer...
cuando el Sembrador de caminos,
sirviéndose de estos acordes,
de esta nana, de estos arrullos,
vuelve
vuelve a dirigirse a nosotros,
para tendiéndonos las manos...
volver a pronunciar estas sonrisas de piano
esta luz
esta voz almaaaaa
no una
no ciento
no miles
si no ciento de miles,
y volver a decirnos:
a ti, a ti, a ti, y a mí por supuesto que sí, a mí...

te conozco
te quiero
cuantas cuántas veces tendré que decírtelo,
te quiero, ¿te vienes con nosotros? y adormeciendo
el Papá bueno con sus manos las estrellas
y nuestras manos heridas
responder
cuales hijos pródigos
sisisiisis, claro, claro que queremos...

De Pruden Tercero Nieto, octubre de 2013

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