Guinevere's Tears



      Barquichuelas
que en la noche
encienden
pequeñas teas...
responsos
que denuncian
en las armas de los caballeros de la mesa…

        Lágrimas de Ginebra
que se derraman
entre las laderas,
grito de violines,
abrazando
suave
las manos
de su leal Lancelot...
sanando
las heridas
de la ausencia de su marido,
el rey Arturo...

         Trenzaban
desde el legendario Camelot
a lomos del estío
con su halda
de pájaros y ruiseñores
bellas canciones
hermosas baladas
y los más acompasados valses
entre la princesa hada
y sir Lancelot…

          Lágrimas de Ginebra
que conjuran
hermosos poemas
escritos en tierra
pétalos en cada aliento del aire
que le trae
los ojos de Lanzarote
en cada quebrada de nube
que le habla con voz
ahogada pero dulce...;
cada alborada
donde los ojos del caballero
encienden
cada batalla
cada persecución épica
cada palabra de amor...

       Lágrimas de Ginebra
que en los ayes del violín
trenzan sus ojos,
en su pequeño colgante
cual poniente sonrosado del amante
y en su pañuelo
susurro
de noche
de perfume de otras épocas...
de eterna primavera de amantes
que acunan
las lágrimas de la hada blanca.

De Pruden Tercero Nieto, marzo de 2014

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