Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Bellísimas palabras procedentes de sentimientos únicos. Cómo se nota lo mucho que lo sientes, Pruden :) Hacía mucho que no pasaba a leerte, pero ya estoy de regreso después de haber terminado los exámenes.
ResponderEliminarSigue así. No cambies.
Un abrazo :)
Mi querido amigo, verdad hay en tus palabras,todas las emociones nos abren puertas en el alma, unas para sanar viejas heridas, otras para desahogar emociones calladas desde hace tiempo, pero nada ocurre por que si, todo es fruto del destino escrito en el cielo y trasmitido a la tierra, donde todo es acogido con el amor de la madre y secundado por el amor del padre.Un beso.
ResponderEliminarTe dejo el enlace de mi blog por si te apetece visitarlo: http://letrasconalmaycorazn.blogspot.com.es/
Palabras certeras acompañando este maravillosa música. Hace que que te sientas renacer.
ResponderEliminarUn placer disfrutado. Un abrazo.