Plegaria de amanecer…





Aullidos...
El hermano lobo
trenza en sus ayes
quebradas de ponientes sonrosados
sobre macizos,
peñascos y praderas de Alabama,
Oklahoma, California…
y que ahora se desvanecen
al arrimo de la incipiente aurora...

Voz…
Canto
del hermano indio...
encordada al hermano fuego
y a los espiritus de la noche, Masauwu,
los Cachina, la mujer araña y Madre Tierra…
se eleva
cual algarabía del muecín
uniéndose en un vals espiritual a sus hermanos indios
y antepasados…
Su plegaria
peina praderas, sembradíos y riberas
con la sonrisa y alborada
de familias y familias cherokees, apalaches, sioux, seminolas;
se vuelve jinete
sobre potros que cabalgan las llanuras;
besa la hermana Tierra
y su agradecido fruto con tanto esfuerzo trabajado…

Salmo,
espíritu de fuego,
que trenza un vals con Mamá Naturaleza,
en su regazo,
en los que se hace un matecito con el Papá bueno
con aroma de bambú...
con caña de azúcar…

“Te ofrezco,
-Mamá Naturaleza
prende sus palabras
de pétalos de latidos
arboledas plenas de racimos de trinos-
te ofrezco,
Padre de toda la Creación,
lo que en generosidad Tú me entregaste
y que el hombre blanco,
tu hijo, nuestro hijo…
ha arrancado de mí
mis pechos
mis fértiles pechos
en las riberas
en los arroyos
en las praderas…

Te entrego,
Sístole y diástole de este planeta,
una vez más
las arboledas cuyos largos brazos
revoloteaban otrora prendidos de vida;
los arbustos y vegetación
que prendían de ternura
el nacimiento de jabatos, cervatos
y gazapillos, ay mis gazapillos…

Te ofrezco, te ofrezco, nuestro Creador,
cada herida
cada muñón
que he recibido
porque en ellos increpo
el amor del hermano blanco
mi hijito también
mi hijito cual mi hijo cherokee,
mi hijo sioux, mi hijo apalachee,
mi hijo afgano, mi hijo guineano…
Sueña sueña mi almita buena
que con estos pétalos de amanecer
que re-creas para nosotros
con la voz del hermano indio
con la voz del hermano lobo
con la voz de estas inmensas praderas
el ser humano vuelva a abrazarme
el ser humano vuelva a llamarme madre
y yo llamarle y abrazarle…
hijo...”.


De Pruden Tercero Nieto, mayo de 2014

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