Some Day, Some Night...





Un día, un buen día... Pulso
cada latido
con tus cabellos, poesía,
y una voz que entreteje
el lenguaje
de los sueños
y de las aventuras secretas de niños...
Tejo con tu voz de sueño
cada alborada y poniente sonrosado
en las cometas que enlazamos
en las muñecas
tras las cuales correr locuelos...

Otro día, otro buen día... Me desnudo
incluso
de tu voz,
de los cabos
y las orillas
donde atrancar los balandros....
para arroparte
íntima y niña
con las guirnaldas de la noche...
con cada azalea
que novia
te sujetas en el pelo...

Y te trenzo, otro, otro buen día...
a cada ser vivo
que hociquea al amanecer
agradecido de esos signos de vida...
a mamá naturaleza
ávidade nuestros abrazos
de nuestras sonrisas de nuestros cuidados...
al pincel con que las mariposas
encienden de color
nuestras miradas niñas, siisisis

Te desprendo
de la voz impostada
de cada vez que nos apartamos
del camino
donde mi Sembrador de caminos,
y nosotros compartimos con los demás peregrinos
el cuenco de estas manos
con el que nos alimentamos....
los versos
que este Prudencito y Mariiita
bisbisean en cada estación
mientras se adormecen Cásper, Milita y Lobita,
nuestros animales domésticos,
en la sombra de los árboles de la noche...

Un día o una noche cualquiera...
Una vez que me haya ido...
una vez que nos hayamos ido...
Trenzarás
con cada rasgueo de guitarra
y la hojarasca de cada estación
plegarias en cada peregrino
a la luz de las candelas de nuestras almitas...
de nuestras almitas buenas.

De Pruden Tercero Nieto, abril de 2014

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