Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Simplemente precioso querido Pruden como siempre acaricias el alma, con tus bellas y mágicas entradas.
ResponderEliminarBesosssssss, buenas nochesssssss.
Hola Pruden!!
ResponderEliminarEs una belleza la música,que me acaricia,como lo son tus palabras que me besan,a esta orilla,tan cerca...tan lejos.
Gracias por compartir tus latidos...tus olas.
Un abrazo de buenos días!!
Hola Pruden Amigo bello tanto tiempo sin venir, que hermosura todos tus poemas
ResponderEliminarmuy dulces,
besotes..
Parece un hechizo antes de dormir, de soñar, de llegar a tocar con un simple roce el color de las estrellas.
ResponderEliminarun abrazo
Meces nuestras miradas y almas con tus entradas, Pruden, siempre es acariciante venir a tu blog para llenarnos de paz.
ResponderEliminarBesos.