Desarrolla tu niño interior


      Porque la vida no sabe de discapacidades, porque el Papá bueno no ha oído hablar en su vida de nada imperfecto, porque mamá naturaleza no deja de amar a ningún ser vivo que en ella vive, que en ella late, que en ella respira... Porque somos los seres humanos los que nos hemos inventado un esquema, rígido, rígido, rígido, rígido... aya
yyayyayayya, de reglas, normas, leyes que nos separan de los demás, que crean un complejo modelo de comunicaciones, cuando el Papá bueno no sabe de complejidades, no sabe de diferencias, no sabe de limitaciones, no sabe de discapacidades... un complejo modelo de leyes que nos alejan de artículos de fe y confianza que desarrollen a nuestro niño interior, que desarrollen nuestro amor a prueba de miedos, inseguridades, soledades...un complejo mundo de urgencias, de vendajes, de propias discapacidades que nos creamos nosotros que nos impiden ver cosas tan simples como la necesidad de amor, de compañía, de felicidad, de encuentro con los demás...      Hermosa película, muuuuuu hermosa película, Simon Birch, porque nos muestra cómo un niño con dificultades físicas y con una enfermedad degenerativa no le impide hallar el camino para hacer feliz a los demás, para hacer sentir que merecemos la pena, que somo alguien, que somos capaces de ser felices, de compartir amor... no le impide tender puentes...      Por favor, que una vez que haya acabado esta melodía, que una vez que sus acordes hayan quebrado los miedos de tu alma, sus múltiples ruidos, sus múltiples agobios, seas capaz de mirarte en el espejo a tus ojos y comiences a preguntarte cómo hallar el camino a tu niño, sin complejidades, con el único lenguaje que él entiende, el del amor, el de la comprensión, el del amor, el de la protección... 
     Será entonces el momento de crecer, de unir tu camino al de los demás, el de entender sus gritos no como desamor si no como expresión de un dolor que no saben sanar, el de entender sus lágrimas no como una sensiblería, si no como el de una soledad y un vacío que necesitan compartir con tus abrazos, con tus manos, con tus palabras... el de entender sus portazos como una necesidad de quedarse en soledad y necesitar estar solo por un tiempo... el de entender incluso su marcha como una necesidad de encontrar nuevos caminos, nuevas sendas.... 
      Crece, entonces, ama, respira, late, ama con ansia a tu niño interior y ábrete con ansia a los que te rodean, ¿no te das cuenta cúanto te necesitamos? ¿cuánto necesitamos poder decir un día Tú estuviste allí? Buenas tardes

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