Balandro que riela entre los acordes de kithara



       Quebrando
las sombras
viaja
un balandro
un pequeño fanal
donde se trenzan
pequeñas voces
de arpa...

       Kithara,
mi querida kithtara,
describe
con tus trenzas de sirena,
mis bracitos
cuales balandros,
que se dirijan
a los ponientes sonrosados
a las estrellas endomingadas
de luz y de ternura de mi hada María…

       Kithara,
gracias a las ondinas de tu luz,
prende tu túnica griega
entre los más de miles de versos
y canciones de amor
entretejidas
de magenta
añil
y azahar
de princesa
porque anhelo
bailar el más hermoso vals
con mi musa
entretejiendo el mar
sus alas
en su falda y blusa
y en mis ojos
donde se arropan,
se desnudan
y brillan los pequeños céfiros
de amor de almita buena, de mi mucha María...

       Kithara,
sueña
en cada uno de tus arpegios
anocheceres
y alboradas de luz;
escucha
en todo tu ser
el más mínimo hociquear
el más mínimo haraganear
de cervatillos
jabatos
y osos ormigueros...
siente
en tus sístoles y diástoles
la voz,
jaulas
y huellas de mi María
cuales surcos
donde el buen Sembrador
planta
semillas
pétalos
y acordes
de los próximos frutos...

      Kithara,
con tu plectro de ternuras y sonrisas,
prende el alma de este trovador
y de payaso
mientras la luna
riela
en nuevas praderas,
sabanas y serranías...;
huele a primavera
a otoño
y al levantisco invierno
en la fogata de las luciérnagas
del alma de mi Mariiita castañuelas
ensimismada
en el vals
que siempre crepita, doble latido
en ti, mi amiga kithara,
una vez adormecidos tus trinos...

De Pruden Tercero Nieto, abril de 2014


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