En tus manos y mis manos, María

 
 
     
                                                                                                "Cuando tus manos salen,
                                                                                                     amor, hacia las mías,
                                                                                                    ¿qué me traen volando?
                                                                                                           Pablo Neruda
    Como el bueno de Pablo Neruda
fueron muchos años los que busqué tus manos...
hasta que ellas se juntaron con las mías.
     No sé si, como decía el poeta chileno, venían con el tiempo
pero sí podría decirte que nuestras manos
sonríen entre nuestros  dedos,
que hoy vuelan  mariposas entre nuestros ojos
y duermen, con su mirada niña serenas, en nuestros  cuellos,
en nuestras manos, en nuestros regazos...
       No sé si, como rezaba el poeta, por fin
descansaron en nuestros pechos,
pero sí podría decirte que abrazadas en nuestros pechos
se cernieron melodías sobre nuestras lágrimas de amor
donde nuestras  almitas buenas sonríen, sueñan,
florecen,
donde tu Mariita y mi Prudencito
limpian las lágrimas, abren los ojos
y trémulos pasean juntos, sueñan juntos
se imaginan adultos, mi amor...
      No sé si, como pronunciaba el pintor de  íntimas emociones,
nos anduvimos buscando por entre las orillas
pero sí podría decirte cuántas calles,
cuántos paseos, cuánto amor durmió en nuestros brazos
buscándonos...
sí podría decirte cuántas veces nuestras  sonrisas,
tu sonrisa niña y mi sonrisa de payaso,
pronunciaron nuestros nombres secretos
en tus labios y los míos...
     No sé si, como se comprometía, voz y alma,
con las palabras el bueno de Pablo,
fue nuestra suavidad la que anduvimos buscando,
sí podría decirte que nuestra voz niña
que nuestra voz río
que nuestra voz alma
se enredaba durante tantos años en
los ecos de las palabras, de los poemas,
de las melodías, de las películas
para hoy renacer mariposa en nuestros labios
para hoy renacer mirada niña en nuestros ojos
para hoy renacer sonrisa
en nuestras prendas de enamorados,
para hoy renacer latido
en el pálpito tierno de nuestras manos:
en mis ojos niños de Prudencito
en esta almita buena
que desde su nacimiento
respiraba, latía, florecía y primavereaba en ti,
María, mi mucha María.
   https://www.safecreative.org/work/1207282037536

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