Quiebra de anocheceres en nuevos acordes


      Nana...
dulces latidos...
dulces olas
dulce alma
que nos abrazan tiernas...
que nos acunan
en este nuevo amanecer lleno de cristalitos de luz, sisiisisi
Pequeños murmullos
que, cual quiebra de luz y de ayes de violín,
entre ramas,
pinzones y petirrojos
visten de alborada sus trinos,
sonríen pétalos de luz
en el castaño horizonte de nuestros ojos:

       “Prudencito...
Ay, mi Prudencito...”
“Mariiita,
ay, mi Mariiita...”
Sístoles y diástoles...
Acordes que desgranan
entre estas sonrisas de piano
pétalos de ternura de payaso;
lágrimas de amor
en la princesa que deshoja pétalos
de ríos entre arboledas y sueños de hadas;
niños amanecidos de ternuras;
alboradas con besos de hermano sol en lo alto...
Pequeños milagros
con que el Papá bueno trenza nuestras almitas
en el almita buena de los demás...
Sístoles y diástoles de nuestros Prudencito y Mariita, sisiisis

    
   Acordes...
Minúsculos latidos de vida
donde Tú, Sembrador de caminos,
pronuncias cálido nuestro nombre en Tus labios...
nos coges las manos
y besas dulce las huellas
donde se extendieron pródigas lágrimas de ausencia y de amor;
hablas a nuestras aún temerosas almas que como Pedro
vuelven a veces a quebrar sus balandros de fe y confianza;
sístoles y diástoles en nuestros océanos vitales.
Sinfonía
de latidos
de pequeños milagros
en este poniente sonrosado
que quiebra el atardecer
en el sendero de heridas, sonrisas y caricias colgadas
tanto tiempo en el alma
donde Tu voz vuelve a sonar,
mientras Tus ojos
anclados en nuestras manos
en nuestros ojos
se anudan
se anclan
se trenzan latido a latido
hasta que algún día
nuestras voces,
quiebra de sombras y de heridas
en nuevas y diferentes voces,
renazcan y latan delante de tus palabras
mirada y túnica blanca,
Sembrador de caminos.

De Pruden Tercero Nieto julio de 2013

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