Madre que se derrama a la vida


       Amanecer a la vida, desperezarse del líquido amniótico para abrir los ojos, ojos grandes de niño, a la maravilla de la creación, a esa maravilla que mágica se nos pinta en los ojos... Madre que se nos derrama hilo a hilo sobre nuestros bracitos, sobre nuestro rostro, sobre nuestro pechito... gorjeos de realidad, gorjeos del primer lenguaje, del primer milagro que en un futuro nos mostrará entregándonos, saliéndonos de madre para dar amor, para ser nosotros mismos, para completarnos por fin, para nacer nuevemente en el ojo del otro, en las manos de los demás, en el pecho afligido de cada niño interior, de cada almita perdida, de cada persona que ha perdido la comunicación con su almita, con su almita buena...

     Trémulos amaneceres volverán, entregas generosas nos contemplarán a ti y a mí en este encuentro, en este círculo de la vida, en cada abrazo al solitario, en cada sonrisa esperanzada al afligido, en cada palabra cargada de abrazos y de sueños al que ha perdido la cometa de la ilusión, en cada entrega al quien tiene el pecho herido.... Todas ellas estampas, todas ellas amaneceres que reflejar en nuestras pupilas, todas ellas renuevo de esa primera entrega, de ese primer amanecer, de esa primera madre que se volcó en nuestra cuna, que derramó de forma generosa sus pechos, que entregó sus palabras plenas, sus palabras alma a nuestros pechitos, a nuestros pechitos niños...
        Mas a veces la vida se nos resuelve en lágrimas, a veces la naturaleza llora a cada árbol talado, a cada ser vivo perseguido, atormentado, acorralado y violentado por aquel que se dice llamar animal racional (??????), a veces una melodía nos encierra en nosotros mismos mientras nuestros pensamientos recorren ausencias entre los pasillos... a veces abres los ojos y aquellos a quienes diste la luz, por quienes entregaste la vida no se hallan a tu lado... ufffffffffff.... a veces... Entonces es una melodía, son unas lágrimas, son unos brazos, son una sonrisa y una ternura, un paseo y un perro quienes reflejan, quienes laten cada esfuerzo tuyo, cada sonrisa tuya, cada constancia, cada milagro de amor que son tus manos, que son tus labios, que son tus palabras... como miguitas, como senderos, como lagunas que reflejan cada palabra, cada sonrisa, cada gesto de tu Miri y de tu Isma... Entonces es la Mamá Naturaleza quien sonríe, late y se estremece al contemplarte, mientras esta melodía de emociones danza y danza, no una, no ciento, no miles, si no ciento de miles y es el Papá bueno, ayayyaya, nuestro Papá bueno el que a través de ti besa, abraza, ama, a nuestros Isma y Miri, a nuestros seres amados, a todos los que abren como aquel ser primero sus ojos ante nosotros...

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