Nana, caricia, dulce duermevelaaaaa

         Pequeña nana,pequeña caricia, pequeño amanecer a la vida, a nuestros latidos, a los bracitos de aquel ser humano recién nacido abriéndose a la nueva realidad, haciendo cosquillas a ese amanecer de colores, a esos seres... con una mamá naturaleza resuelta en brisa, resuelta en poniente sonrosado, resuelta en ese pecho hecho de alondras, de gaviotas en vuelo...
      Las flautas acunan a este ser humano ya adulto que cambió los pañales por las urgencias, los yoyoísmos, el materialismo... cadenas que ahora le atan, cadenas que amanecen lágrimas de amor, de rocío, de aurora, en los ojos alma de mamá naturaleza....
     
Las plegarias son las almitas buenas de esos seres humanos que hoy se abren paso tímidamente entre tantos ramales, entre tantos abrojos, entre tanto yugo y cadena, entre tanta lágrima de amor y desnudándose de su piel amanecen a tanto niño interior que late, que sonríe, que primaverea, que florece en el pechito bueno de los demás, necesitados, siempre necesitados....
       Y dándose por fin las manos, dándose por fin esos ojos que de forma interna, sin palabras, sin miradas, sin gestos, se miran, se contemplan... de una forma tan hermosa, tan íntima, tan honda que esa algarabía de emociones, de almas gemelas, de amor crecen, se miran en el arroyo de sus miradas, de sus sonrisas, de sus ternuras y por fin, sin que sirva de precedente, hablan, viven y laten por fin, bienvenido, pequeño ser humano a tu mundo, a tu niño interior y a tu alma... mientras se adormece esta naná en tus ojos recién abirtos, ojos grandes de niño no una, no ciento, no miles, si no ciento de miles

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