Porque para todo hay una primera vez...

         Nocturno
que se quiebra levemente
entre suspiros de alboradas…
Trinos que arrebatan a la noche
su manto de lunares ardientes…

     Latidos…
Ayes de cello…
Trenzas de edad,
De vida…
Ayes de violín que entrelazan
ramas de encinares, de pinares,
de manglares…
Tambor que ensaya latidos
Trenzas de vida…
De cumplir en nosotros cada acorde,
cada sonrisa de piano, cada alborada, cada caricia
Cada ay de violín, cada vals entrelazado a nuestra cintura, sisisiis
Cada fragancia y alma del cello
Entrelazados en cada hora, en cada persona, en cada lugar,
En cada ser vivo…

    Porque para todo hay una primera vez...

 
  Trenzas de edad…
De vida…
Cumplir en nosotros cada acorde…
Dar inicio de nuevo a la vida en cada ser vivo...
Alzarse leve, muy levemente
de puntillas sobre nuestros pies
 e intentar alcanzar cada estrella, cada astro,
cada cometa, cada planeta, sisisisi...
     Humedecer las manos,
nuestra piel,
nuestros cabellos
y sentir cómo se quiebra el océano
en múltiples dedos de agua
que juegan, que sueñan, que pronuncian sus propios latidos…
     Decidir, entre prisas,
entre palabras sesgadas, falta de fe y valores,
entre renuncias, heridas, ayayay…
entrelazar palabras de charol,
de sonrisas, de colores,
con las miradas, las manos
y la sonrisas de nuestros niños,
nuestros Prudencitos, nuestras Mariiitas…
     Besar, besar con ansia
a nuestros padres… Ellos nos dieron la vida,
ellos nos abrazaron
no una no ciento no miles
si no ciento de miles;
Besar, besar con ansia
a nuestros hermanos
cuántos juegos, cuántas discusiones;
a nuestros amigos y amigas;
a nuestros compis del colegio, del insti, de la universidad;
a nuestros profesores, ayayyayay...;
a nuestra pareja
quien entrelaza acordes
colores
y sonrisas en nuestras palabras, en nuestros latidos…
    Un día despedirse,
bendecir con amor a cada ser amado,
a toda persona que no quiso o no pudo permanecer
a nuestro lado…
Besar sus manos,
sus ojos,
sus dedos
para dejar en nuestros labios
en nuestra nariz
su aroma,
su latido,
su alma…

     Porque para todo hay una vez...
incluso cumplir años
incluso latir en tus palabras mudas,
en tus respiraciones,
en tus acordes más íntimos...
y algún día dormir y al abrir los ojos
verte, veros, de nuevo…



De: Pruden Tercero Nieto mayo 2013

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