Guitarra con que, Mariiita y Prudencito, pintamos bigotes a la luna...

Heridas de realidad.... pétalos de amapolas que hieren nuestra sonrisa... que dejan huellas de lágrimas en nuestras manos... Plegarias con que rezamos al Papá bueno o a la Mila hermosa y de repente nuestros niños que no saben de heridas de realidad ni de pétalos de amapolas ni cortos ni perezosos pintan bigotes a la luna y un sombrero indio al poniente... Creo que todo esto acompañado de una buena melodía merecía bien un poema...que he llamado, bueno que hemos llamado...

Luz
herida sonrosada
crepita
sonríe
late leve
entre colinas
donde aún...
donde aún por una vez más llora
trenza de latidos
el arroyo...

Palabra
sin frack ni hábitos... Trenza
de manos tendidas
de corazones y regazos que aprenden
a amarse
cada deshojamiento de otoño
cada estrangulamiento de la luz del día
en invierno.. Rayo de luz
que quiebra por fin
una vez más
solo una vez
tusnubesmisnubes...

Tú... yo...
lánguidos de latidos...
sílaba
que crece que vuelve compañera
cuando abrazasabrazo
y sonríessonrío cada lágrima
cada caída
cada falta de fe...
donde en nuestra debilidad
latimos
una vez más
sólo una vez más

Arcoiris...
pequeño candil del Papá bueno...
candil
donde buscamos,
trémula llama,
nuestra sonrisa y esperanza
quizás a nuestra eterna compañera
sin saber
que las migas de pan
son el rastro que deja
tualmamialma
para que de una vez
sólo por una vez más la encontremos...
sí nos encontremos

Saxofón...
lluvia de acordes
de valses
de mitos
que se desnudan de sus trajes
y se convierten en tú
y yo...
en este mundo
donde una vez más
sólo una vez más
¿bailas?
¿bailamos?
tú en el Congo, en Brasil, en Ucrania
yo en este pequeño rincón manchego
donde bisbiseo bisbiseas
tus valses mis valses
tomando un matecito en las tumbonas
de nuestros brazos y manos...

Hay...
ay huellas de ausencias
ay mar bravía
ay sonatas de invierno...
hay
sin embargo
doble latido;
Louis Amstrong
que sonríe aloboradas y crepúsculos sonrosados en su saxo;
guitarra eléctrica de Mark Knopfler
con que, Prudencito y Mariiita, pintamos
bigotes a la luna
calzonas largas a nuestros latidos ancianos
un sombrero indio
al poniente sonrosado
donde tú y yo
por una vez
sólo por una vez más
nos acostamos
con una sonrisa de oreja a oreja
y un doble latido
de luna y estrellas en las manos...

De Pruden Tercero Nieto, junio de 2014

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