De tu mano, ser humano...




Deambulo contigo, ser humano,
a tientas, a ciegas
porque incluso tu mano
ha dejado de cogerse de mi mano

Realidad,
gritas
abres heridas
quebradas de sombras
en las manos de mi tan desquiciado y desorientado
ser humano;
en las grietas descascarilladas
que recorren ahora la sonrisa mortecina de un niño
o de un adolescente o de ti misma
tantas veces impasible, ayayyay...

Mi mirada, entonces
se detiene
sin ver en las cuchillas
de la muerte que traspasan
los pulmones
castañuelas de un adolescente
que se agarra a un cetme o un subfusil
con la misma rabia que un suicida a sus pastillas, ayyaya...

La realidad, y con ella
mi regazo desmadrado
mis ojos llenos de ausencias
y de lágrimas
se vuelve
alarido
ante la ausencia de esperanza en el bebé
que reza por la vida en una mujer embarazada
alcanzada por un tiro colateral;

Entonces
mi alma, mi almita buena,
quiebra torrenteras de lágrimas
en cada cara
que dejó de regalar una nueva alborada o poniente sonrosado...
entonces, mi alma, mi almita buena,
quiebra sus arroyos
quiebra sus océanos
con cada palabra quitada a sus labios
con cada abrazo extirpado
de sus sístoles y diástoles
de cada beso
que a mí, madre, has privado
mi pródigo ser humano...

De Pruden Tercero Nieto, 20 de julio de 2014

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