Arcoiris que pintamos niños en nuestras sonrisas de adultos



Plegarias...
Encendidas huellas...
Amaneceres cuya humedad
prenden latidos en  nuestra piel...

Labios ...
Labios
que aprendieron a pronunciarnos
labios que saboreron el latido del amor
en nuestros labios, en otros labios...
Manos ...
Manos
cual grito de gaviotas en movimiento
a lo largo de los días, de los meses, de los años
que aprendieron a pintar bocetos de senderos con nosotros,
que aprendieron a leer versos, pinturas, melodías
en nuestros ojos, en nuestros labios, en nuestras manos...
Palabras...
Palabras
que olvidaron su carga de humanidad
para abrazarnos, para cruzar la distancia
entre nuestras tristezas
que se prendían en nuestra vestimenta
 y que un día decidimos echar por el retrete
de los yoyoísmos, de las urgencias, de las crisis,
de las realidades virtuales, de los dictadores, ayayyay

Personas...
Luminosas estrellas,
candiles que con su presencia
o su ausencia
iluminan
este circo
estas callejuelas por donde transita el payaso
estas sonrisas que pinta romántico mi Prudencito,
este arcoíris, este perfecto arcoíris
que pintas tú, que pintas tú, que pintas tú y que pinto yo, naturalmente
que pinto yo.
https://www.safecreative.org/work/1303244823282-arcoiris-que-pintamos-ninos-en-nuestras-sonrisas

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