Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Ternura es ...
ResponderEliminarsentir la sonrisa en la mirada,
acariciar la vida en un instante,
oxigenarse de positivismo,
alimentarse de paz,
abrazarse a la paz...
Ternura son tus entradas, porque están llenas de paz.
Besos.
*Gracias, Carla, estoy pensando en que te quedas tú a cargo del blog.... Chiquilla, qué alma, me encanta cómo transmites tus experiencias de las cosas y la sensiblidad con que expresas tus sentimientos y te dejas mecer y llevar por estas olas. Besosssssss
ResponderEliminar