Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Metamorfosea es una maravilla de cuarenta minutos, con un ritmo trepidante, en la que se demuestra una gran verdad, que el amor es muy simple, las complicaciones las ponemos nosotros.
ResponderEliminarEl Auto de la Sibila Casandra es muy curiosa ya que, posiblemente, sea de las primeras obras ibéricas (el autor es portugués) en la que se presenta un personaje femenino de carácter fuerte, que reivindica la independencia en sus actos. A destacar, la actuación dual de los actores en los papeles de tías/tíos de Casandra.
En conclusión, si tenéis la posibilidad, no os perdáis estas dos joyas.