Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Que curioso..
ResponderEliminarAndaba aqui pensando en el relato de las olas...
y me vino a la mente una cancion que usé hace algunos años en mi blog...
trataba de olas...
he pensado mostrartela...
y cual es mi sorpresa...que precisamente esta imagen...esta justo que has colgado aqui....fue la imagen que entonces utilicé para ese post...y esa cancion...
casualidades?
si...supongo...
http://dejamequetecuente68.blogspot.com/2007/04/el-pez-y-la-ola.html
Pero ademas tienes un nombre poco comun... muy parecido al mio real...(yo tambien lo acorto)...
Encantada de leerte Pruden...
Un abrazo desde el sur
Não.O mar... só o guardo, livre, no meu olhar.
ResponderEliminarSegui a pista...e encontrei palavras e sentimentos que reconheço.
Voltarei com mais tempo.
PS: Obrigada pela visita e pelas palavras.
MariahR
Firenze, en primer lugar, agradecer que te hayas animado a estas olas en movimiento, es un placer. La verdad es que el mar, he tenido la hermosa suerte y bendición de compartirlo en Sanlúcar durante seis añós, me llama siempre poderosamente. Como ves aquí, no es sólo el mar físico, si no todas las emociones que suscita en mí, y la impresión de que todos somos olas, nos hallamos hermanados, que necesitamos de los demás para venirnos arriba. Me ha llamado la atención la coincidencia, te lo aseguro, (de hecho la foto la encontré buscando ilustraciones para un relato, y que enseguida me impresionó por su carga sugeridora), pero si miras con atención en mi caso se llena de la necesidad de compartir, de llenarse de los demás, de su ternura, de su sonrisa, de su alma... y de ser ola en movimiento, en libertad, con la persona amada, creo que tu texto, si bien la analogía con el ser humano es evidente, se centra en los deseos de alcanzar la libertad... Por cierto, me ha encantado la canción de Inma Serrano, y, lo dicho, gracias por unirte a estas olas en movimiento.
ResponderEliminarMariahR, que me gusta que el portugués arrive a estas olas, oooleeeeeeee... Me encanta que te halla suscitado y traído emociones, de eso se trata que entre todos nos llenemos de las emociones, y que sean emociones que nos suban, que nos latan, que nos hagan conscientes de nuestra humanidad y los puentes a los demás. Para mí el mar, las olas, lo consiguen. Lo dicho, gracias, y esperamos contar contigo, Saludos
ResponderEliminarOlas que van,
ResponderEliminarque vienen,
que fluyen,
que no paran quietas.
Olas que son vida,
que abrazan,
que se sienten,
que no se detienen.
Las olas de tus letras son frescas como un amanecer abierto en luz, color y vida.
Mi admiración por tus letras.
Besos.
Gracias, de nuevo, Carla, me encanta que estas olas susciten en ti esas palabras, y gracias por unirte a su movimiento, a su alma, a su intención: que entre todos nosotros seamos puentes, ojos abiertos y grandes de niño, y algo payasos en nuestro amor a los demás. Besos
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