Hoy quiero nombrarte, candil, Mientras me desprendo uno a uno de mis compañeros de viaje. Ellos –tú lo sabes bien- son los globos De mis bolsillos; su nombre, la savia de estos versos. Recientes aún las sonoras carcajadas Del público a causa de mis piruetas en la cuerda floja, Deslizo hacia el suelo mis zapatos blancos Y contemplo, por un instante, al trasluz de tu llama, Cuantos circos, grandes y pequeños, Han visitado estos pies. Aflojo, la llama prendiendo Perezosa y a sobresaltos en ti, los rojos tirantes Que han conducido, a menudo, El deambular coqueto y risueño de mis pantalones bombachos. La bufanda, el paraguas y los guantes De viajero ocasional se confunden en la comparsa de objetos Que completan ridículas mis prendas interiores. Desnudo ya ante ti, aceite renovado En esta despensa de emociones, pulsas en mí Cual trémula llama, cual pálpito escondido, Las palabras de este salmo Y tañes, sin que pueda evitarlo, La sonrisa de payaso. Quiero advertir que es un poema ya pu...
Me encanta la música de Suzanne Ciani, me parece una bonita manera de decir buenas noches, con esta melodía que acaricia, tan cálida y tan llena de paz... gracias por compartirla, Pruden.
ResponderEliminarBesos.
La música es serena, pero me quedo con tus palabras, envolventes, suaves, acariciantes... preciosa manera de cerrar el ordenador e irme a la cama, con la respiración en calma.
ResponderEliminarUn abrazo.
Música y palabras, Carla y Marina, son olas que laten, son manos que se sujetan sabiendo que en su unión está la fuerza... Así como es un placer contar con vuestra presencia, palabras,emociones y comentarios en estas olas. Besos
ResponderEliminarBello sonido, bellas palabras, seguro q el buenas...ser muy grato, besitos
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