Oración de payaso

Ilumíname, Señor, para que sea luz para los demás,
para que cuando me caiga, que sé que me caeré,
no me cierre a los brazos con que paciente y dulce
una y otra vez me recoges: la sonrisa, la paz, la ternura y el alma
que habéis sembrado y el latido, las manos, los abrazos y los besos
de cada persona que habéis puesto en mi camino;
no me cierre, tampoco, Señor,
a cada uno de los niños y no tan niños que me necesitan.
Enséñame, Señor, a reconocer y tener fuerza para marcharme
cuando no pueda aportar nada más.

Por favor, no soy más que un pobre payaso
que se cuelga cada noche su nariz morcillona para encender nuevas sonrisas,
que se pinta su sonrisa con carmín de su alma y de tus latidos para tender puentes,
que asoma a sus ojos todos los amaneceres, pero también sus anocheceres,
que, aunque se caiga, y esto tú lo sabes bien siempre se levanta en este circo de la vida.
No me sueltes, Dios mío.




Comentarios

  1. Pruden:

    Me encanta tu manera de escribir y transmitir, tus palabras llegan muy profundas en esta oración, la de un pobre, pero gran payaso.

    Estoy segura que el Señor escuchará sus súplicas y este payaso será luz y abrazará a todas las personas con su calor dulce y humano, y los niños le abrirán las puertas y le acunarán sonrisas, la fuerza se envolverá en él, y sus amaneceres serán circo para toda la vida, porque el Señor, seguro que le mantendrá bien agarrado su alma.

    Una belleza de texto, Pruden, no dejes nunca de escribir, es un placer leerte.

    Mi admiración, aplauso y besos.

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  2. Carla, no de otra forma entiendo la poesía, si no como un compromiso con el alma y con la vida, aunque a veces abaje, nos orille... Bendita seas, gracias por tu calor y energía refrescantes que llegan a estas olas, gracias por tus palabras alma y el latido que de ellas se desprenden y gracias por unirte a estas olas en movimiento. Besosssssss

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