Todo es enredos amor

         De nuevo es un placer sumergirse en el Almagro lleno de historia, de cultura, de farándula y de teatro, no lo olvidemos... Las calles nos saludan de nuevo con sus edificios emblemáticos, iglesias y donde va a tener lugar la representación la obra que vamos a ver, el hospital de teatro renacentista... 
         Nada más acudir observamos el minimalismo del decorado con una puerta que girará y girará a lo largo de la obra. Unas notas de piano, cortesía del director Álvaro Lavín, introducen esta comedia de enredo, de Diego de Figueroa y Córdoba, y serán un voz más que se sumará al repertorio coral de la obra. Incluso la desagradable caída y lamentos de una joven espectadora pensamos que era, en un principio parte de la obra, desde aquí espero que no sea nada. Concebida de forma bastante dinámica y con diálogos rápidos entreverados con numerosos apartes al espectador, nos cuenta la historia de una dama de la nobleza, doña Elena, que acompañada de sus amigos, Ortiz e Inés, llegan transvestidos de muchachos a Salamanca para buscar los amores de don Félix, un impenitente mujeriego quien, a su vez, anda tras los amores de doña Manuela. A partir de este momento se sucederán las escenas y situaciones donde la imaginación e inteligencia de Elena consiguen desenmascarar ante doña Manuela a Don Félix quien descubierto se aferra al amor de Elena, ¿para siempre? 
       Es de destacar y se agradece el juego con la puerta giratoria que permitirá las situaciones de esta comedia de enredo y el corifeo particular que añade el director, unos albañiles con sus damas que quieren cerrar la puerta giratoria, que se suman coralmente aumentando las situaciones de enredo, durante la obra. Al final la puerta giratoria se convierte en metáfora del acto creativo, de la representación, de la vida de los artistas...
       Acabada la obra, será el momento de sumergirnos de nuevo en el Almagro señorial, en las pequeñas representaciones cuyos actores somos todos, actores y no actores, sin más puerta giratoria que nuestra libertad a la hora de conducir nuestros pasos. Hasta la próxima.

                                                                         Almagro 8 de julio de 2011

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